Argentina lanzó el satélite y Cristina tuvo su Houston propio en la Guayana Francesa

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Se lanzó ayer el ArSat I, que suma al país a la mesa de tan solo ocho estados con capacidad de diseñar, integrar y poner en órbita un satélite de este tipo. Con 50% de componentes de fabricación nacional, el ArSat I se utilizará para brindar servicios de internet, telefonía celular y TDA en el mercado local y a otros países.

En lo que se recordará como una jornada histórica para la industria de las telecomunicaciones de la Argentina, ayer se lanzó el primer satélite diseñado e integrado en el país. El ArSat I.

A las 18.44 y luego de más de 10 horas de preparación, despegó desde las Guayana Francesa el cohete que envió al satélite de comunicaciones geoestacionario al espacio, más precisamente a la posición orbital 81º de Longitud Oeste. A partir de ese momento, se incluyó a la Argentina en el selecto grupo de apenas ocho países en todo el mundo –Estados Unidos, China, Israel, Japón, India, Rusia y la Unión Europea– con capacidad para construir y poner en órbita un satélite geoestacionarios. Se trata de los más complejos de producir, puesto que deben rotar al mismo ritmo que la Tierra por lo que parecen fijos en el espacio.
El ArSat I comenzó a construirse luego de que el Estado se hiciera cargo de NahuelSat por un valor simbólico de $ 1, tras haber incumplido la construcción del satélite.
En 2006 el Estado argentino transfirió los activos de NahuelSat y comenzó a alquilar satélites para ocupar la posición orbital que quedó libre cuando el Nahuel dejó de operar.

El costo de poner el Arsat en órbita fue de u$s 270 millones y tiene una tasa de amortización de siete años. El satélite proveerá servicios de telefonía e Internet y TV no sólo para la Argentina, sino que será utilizado por otros países de la región.
El nivel de participación de los componentes argentinos en los satélites Arsat I y Arsat II, que se está empezando a construir, está en el orden del 50%, según confirmaron el presidente de la compañía Matías Bianchi, y la jefa del proyecto satelital de la empresa constructora Invap, la ingeniera electrónica, Ana Caumo.
Según agregó Bianchi, la elección de empresa lanzadora, la francesa Arianespace, propietaria de la base Kourou, en Guayana Francesa, fue por “precio, experiencia y por estar cerca de la línea del Ecuador, que en el caso de los satélites geoestacionarios es lo más conveniente por la ventana de oportunidad que se abre cuando un cohete salta al espacio”.
Un detalle no menor es que en el mismo cohete iba otro satélite, llamado Intelsat, propiedad de la cadena DirecTV que acordó compartir el vuelo con el satélite del Estado argentino.
Al respecto, el especialista colombiano en tecnología aeroespacial, Jairo Becerra Ortiz, dijo que el lanzamiento del satélite convertirá a la Argentina en proveedor de servicios de telecomunicaciones para el sur del continente. Consideró además que se trata de un logro para el país y para Latinoamérica. Sobre el impacto del Arsat I y los proyectos aeroespaciales de la Argentina en la región y el mundo, el profesional estimó que la inversión económica “será recuperada en relativamente poco tiempo”. Esto porque Argentina “podrá ofrecer esta tecnología a otras naciones, desarrollando su industria nacional y fortaleciendo el intercambio con otras naciones punteras en el área y a la vez podrá ser un socio, en igualdad de condiciones y obteniendo rédito por ello”, dijo Becerra Ortiz.

Con este lanzamiento, la Argentina ocupa uno de los puestos que tiene asignados en la órbita geoestacionaria, que al ser finita las Naciones Unidas regula para que no haya problemas entre los satélites de distintos países. La puesta en órbita del Arsat II está programada para el 2016.

FUENTE: www.cronista.com